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Candidatura espontánea en la búsqueda de empleo

O de cómo conseguir una entrevista de trabajo sin que sea en respuesta a una oferta de empleo concreta. De eso quiero hablar en esta ocasión.

Podemos definir la candidatura espontánea como “la acción de contactar con una empresa con el fin de presentarse profesionalmente para un futuro puesto de trabajo por iniciativa propia”.

La candidatura espontánea o autocandidatura requiere una primera etapa de planificación en la que has de plantearte cuestiones como éstas: ¿A quién te diriges? ¿Qué aspectos de tu perfil profesional pueden resultarles más interesantes? ¿Cuál es la mejor forma de hacerles llegar esta información?

Has de realizar una búsqueda de recursos y una investigación para seleccionar aquellas empresas que te interesen y conocer qué buscan, qué necesitan, qué ofrecen y si tu formación y experiencia se ajustan. Como ves, se trata de apuntar a la diana y al centro, y no de lanzar muchos dardos a ciegas.

Ten presente que el objetivo de la candidatura espontánea es conseguir una entrevista de trabajo. Aquí entran en juego tus habilidades sociales y el uso de tu red de contactos.

Trata de averiguar el nombre de la persona con la que quieres hablar y que tiene poder  de decisión, por ejemplo el/la responsable de Personal ó Recursos Humanos, Gerencia o el que sería tu jefe/a.

La herramienta clave: el teléfono, pero ya no es la única. Ahora cuentas con la inestimable ayuda de las redes sociales on-line  como Linkedin, Xing e incluso Facebook.

Es interesante que utilices tu red de contactos para buscar a alguien que te presente y/o recomiende. En cualquier caso, puede ser útil presentarte ante la empresa no sólo como solicitante de empleo, sino como interesado en reunirte con ellos para conocer más sobre su empresa, perfiles demandados en su sector de actividad, formación requerida y futuras necesidades.

Te recomiendo que sigas estas pautas para que la llamada telefónica sea efectiva:

Prepárate lo que vas a decir antes de llamar. Averigua el nombre de la persona con la que vas a hablar y preséntate. Sé breve y expón el motivo de tu llamada. Habla más alto y más despacio de lo habitual, vocaliza. Prepara  respuestas a contestaciones como “no necesitamos personal” o “diríjase a otro departamento”. Ofrece sólo la información necesaria para despertar su interés. Evita contar situaciones personales, en su lugar define muy brevemente tu perfil profesional. Ten a mano una agenda para concertar la cita y en caso de que no te indique un día y una hora concretos propón tú dos posibles fechas para que elija. Agradece la atención prestada y despídete de forma sencilla y cortés.

En sectores como la hostelería, la construcción y en el pequeño comercio es fácil que nos reciban en persona si acudimos CV en mano y que contactemos con la persona adecuada, pero es posible que no nos presentemos en el mejor momento. Salvo en estos casos, lo habitual es realizar el proceso descrito anteriormente. Además de ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos te asegurarás que la persona que te recibe te prestará la atención necesaria,  ya que se ha planificado su agenda para atenderte.

 

Cómo superar un despido

Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de este año la cifra de desempleados ha llegado a los cinco millones y medio. Muchas de estas personas han experimentado el despido y sus consecuencias, por eso, quiero comenzar a escribir tratando este tema.

Y es que el trabajo, además de ser un medio de subsistencia, también es fuente de bienestar psicológico ya que estructura el tiempo, implica experiencias compartidas, proporciona metas y propósitos, un estatus social y una identidad personal, además, refuerza la confianza en las propias capacidades.

Por este motivo, psicológicamente, ser despedido puede resultar demoledor, incluso aunque los recursos económicos estén asegurados.

Los efectos más frecuentes son el aumento de los síntomas de estrés, sentimientos de inseguridad y fracaso, la pérdida de autoestima y el deterioro de las relaciones familiares y sociales.

Ser despedido genera en muchas personas un shock emocional, similar al que se produce cuando perdemos a un ser querido: aparecen sentimientos de ira, tristeza y nostalgia que forman parte del proceso normal de duelo. Una vez aceptada la situación, la clave para superar un despido está en percibirlo como algo positivo.

Si lo percibimos como un suceso negativo, nos estancaremos en ese proceso de duelo y el avance será lento. No busques culpables, no te creas víctima de las circunstancias, con esto sólo consigues generar un sentimiento de indefensión y la sensación de pérdida de control sobre tu vida. Por el contrario, céntrate en aquello que puedes y deseas hacer, valora el despido como una oportunidad para cambiar el futuro, toma la iniciativa para dar el siguiente paso en tu camino profesional: tu futuro depende de ti, de lo que hagas a partir de ese momento.

¿Qué pautas has de seguir? Es importante que comiences  con una reflexión constructiva sobre qué ha pasado y por qué, en qué puedes mejorar, qué te gusta realmente, cuáles son tus capacidades, conocimientos y cuáles son tus puntos fuertes. Redacta por escrito los objetivos profesionales a medio y corto plazo. Para ello respóndete a la siguiente cuestión: ¿Qué te gustaría estar haciendo dentro de 2 ó 3 años? Escribe también las acciones a llevar a cabo para conseguirlo, por ejemplo formación.

El paso siguiente será establecer un método y un horario para realizar una búsqueda planificada y estructurada y realizar otras actividades que despierten tu interés y te mantengan activo, como practicar algún deporte que te guste, pasear, leer…etc. Otra tarea fundamental  es que actives y desarrolles tu  red de contactos: se estima que mediante éstos se generan el 70% de las oportunidades profesionales, de ahí que sea importantísimo indicar el tipo de empleo que buscamos y hacer saber a nuestro entorno que estamos interesados en nuevas ofertas.

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