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Cómo superar un despido

Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de este año la cifra de desempleados ha llegado a los cinco millones y medio. Muchas de estas personas han experimentado el despido y sus consecuencias, por eso, quiero comenzar a escribir tratando este tema.

Y es que el trabajo, además de ser un medio de subsistencia, también es fuente de bienestar psicológico ya que estructura el tiempo, implica experiencias compartidas, proporciona metas y propósitos, un estatus social y una identidad personal, además, refuerza la confianza en las propias capacidades.

Por este motivo, psicológicamente, ser despedido puede resultar demoledor, incluso aunque los recursos económicos estén asegurados.

Los efectos más frecuentes son el aumento de los síntomas de estrés, sentimientos de inseguridad y fracaso, la pérdida de autoestima y el deterioro de las relaciones familiares y sociales.

Ser despedido genera en muchas personas un shock emocional, similar al que se produce cuando perdemos a un ser querido: aparecen sentimientos de ira, tristeza y nostalgia que forman parte del proceso normal de duelo. Una vez aceptada la situación, la clave para superar un despido está en percibirlo como algo positivo.

Si lo percibimos como un suceso negativo, nos estancaremos en ese proceso de duelo y el avance será lento. No busques culpables, no te creas víctima de las circunstancias, con esto sólo consigues generar un sentimiento de indefensión y la sensación de pérdida de control sobre tu vida. Por el contrario, céntrate en aquello que puedes y deseas hacer, valora el despido como una oportunidad para cambiar el futuro, toma la iniciativa para dar el siguiente paso en tu camino profesional: tu futuro depende de ti, de lo que hagas a partir de ese momento.

¿Qué pautas has de seguir? Es importante que comiences  con una reflexión constructiva sobre qué ha pasado y por qué, en qué puedes mejorar, qué te gusta realmente, cuáles son tus capacidades, conocimientos y cuáles son tus puntos fuertes. Redacta por escrito los objetivos profesionales a medio y corto plazo. Para ello respóndete a la siguiente cuestión: ¿Qué te gustaría estar haciendo dentro de 2 ó 3 años? Escribe también las acciones a llevar a cabo para conseguirlo, por ejemplo formación.

El paso siguiente será establecer un método y un horario para realizar una búsqueda planificada y estructurada y realizar otras actividades que despierten tu interés y te mantengan activo, como practicar algún deporte que te guste, pasear, leer…etc. Otra tarea fundamental  es que actives y desarrolles tu  red de contactos: se estima que mediante éstos se generan el 70% de las oportunidades profesionales, de ahí que sea importantísimo indicar el tipo de empleo que buscamos y hacer saber a nuestro entorno que estamos interesados en nuevas ofertas.

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